En el ámbito farmacéutico se habla habitualmente de principios activos, pero en el mundo de la cosmética el término más adecuado es ingrediente activo. Se trata del componente clave de un producto cosmético, aquel que aporta beneficios reales y visibles a la piel.
En otras palabras, el ingrediente activo es el responsable de que una crema, sérum o tratamiento tenga el efecto que promete: hidratar, regenerar, calmar, reafirmar o iluminar, entre otros.
