Qué es un Principio Activo en Cosmética

En el ámbito farmacéutico se habla habitualmente de principios activos, pero en el mundo de la cosmética el término más adecuado es ingrediente activo. Se trata del componente clave de un producto cosmético, aquel que aporta beneficios reales y visibles a la piel.

En otras palabras, el ingrediente activo es el responsable de que una crema, sérum o tratamiento tenga el efecto que promete: hidratar, regenerar, calmar, reafirmar o iluminar, entre otros.

¿Qué hace un ingrediente activo?

Cada producto cosmético se formula en función del resultado que busca:

• Una crema hidratante, por ejemplo, incluirá activos como el ácido hialurónico o la glicerina, reconocidos por su capacidad para retener agua y mantener la piel flexible.

• Una crema antiedad incorporará activos como el retinol, los péptidos o la vitamina C, que estimulan la regeneración celular y combaten los signos del envejecimiento.

El resto de ingredientes del cosmético —agua, emulsionantes, conservantes, perfumes o espesantes— tienen una función complementaria: permitir la correcta textura, conservación y estabilidad del producto, pero no son los que aportan beneficios directos a la piel.

Tipos de ingredientes activos según su origen

Los activos pueden tener origen natural o sintético:

Activos naturales o bio: proceden directamente de la naturaleza (plantas, frutas, minerales o algas) y deben cultivarse sin pesticidas, fertilizantes químicos ni organismos modificados genéticamente. Este proceso garantiza una cosmética sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Activos de origen sintético natural: son aquellos que se encuentran en la naturaleza, pero cuya estructura se ha aprendido a recrear en laboratorio de forma controlada y más estable. Conservan las mismas propiedades que el original, aunque no cuentan con certificación “bio”.

¿Cómo se incorporan los activos a un cosmético?

Dependiendo de su solubilidad, los ingredientes activos se integran de diferentes formas:

Activos hidrosolubles: se disuelven en agua y se añaden a la fase acuosa del producto (por ejemplo, extractos vegetales, vitaminas del grupo B o ácido hialurónico).

Activos liposolubles: se disuelven en aceites y se añaden a la fase oleosa (como la vitamina E, los aceites esenciales o los retinoides).

¿Se pueden combinar varios activos?

En la mayoría de los casos, sí. No suele haber interacciones entre los distintos ingredientes activos, por lo que se pueden mezclar sin problema. De hecho, la combinación adecuada permite crear fórmulas sinérgicas, donde varios activos potencian mutuamente sus efectos.

Por eso, muchos cosméticos incluyen una mezcla equilibrada de activos: algunos con funciones similares (por ejemplo, varios antioxidantes) para reforzar la acción principal, y otros con funciones complementarias para ofrecer un tratamiento completo.

Los ingredientes activos son el corazón de cualquier cosmético: determinan su eficacia, su propósito y su valor. Conocerlos y saber cómo actúan te permitirá elegir productos más adecuados para tu tipo de piel y tus necesidades específicas, optimizando así tu rutina de cuidado facial y corporal.

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