El paso del tiempo deja su huella en la piel: líneas de expresión más marcadas, pérdida de firmeza y un brillo que parece desvanecerse. Sin embargo, con unos pequeños ajustes en tu rutina facial puedes ayudar a tu piel a mantenerse tersa, uniforme y radiante en cada etapa.
🌸 Tono Uniforme
A partir de los 40 años, las irregularidades en la pigmentación se hacen más evidentes. Para prevenir la aparición de manchas, nada mejor que aplicar a diario un protector solar con SPF 50, incluso en los días nublados o durante el invierno.
Si las manchas ya han aparecido, puedes atenuarlas con un exfoliante facial a base de ácido glicólico. Este activo promueve la regeneración celular, elimina las células muertas y ayuda a unificar el tono.
También son aliados eficaces ingredientes en tu cosmética como el ácido azelaico, la hidroquinona o la niacinamida, conocidos por su acción despigmentante.
🌿 Sin Rojeces
Con el paso del tiempo, la piel puede volverse más sensible y propensa al enrojecimiento, sobre todo en la zona de las mejillas. Para calmar esta reactividad, elige un sérum o crema antirrojeces formulado con ingredientes suavizantes y reparadores como la caléndula o la rosa mosqueta. De esta forma, fortalecerás los capilares y devolverás el confort a tu piel.
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☀️ Tez Luminosa
La pérdida de luminosidad es otro de los signos visibles del envejecimiento. Para recuperar el brillo natural de tu piel, aplica cada mañana un sérum con vitamina C, que ayuda a revitalizar el rostro y a potenciar su resplandor.
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El resveratrol, otro potente activo antiedad, también contribuye a mantener la piel más firme, uniforme y radiante.
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