Aunque el sol mejora el humor, ayuda a sintetizar mejor la vitamina D y mejora afecciones cutáneas como la psoriasis… también deja otras secuelas negativas: La piel sufre deshidratación, fotoenvejecimiento, está más deteriorada, las fibras de colágeno y elastina sufren daños y la piel se muestra más flácida.
Tips que ayudan a reparar la piel:
– Cremas hidratantes a todas horas. Desde luego, la aplicación matinal y nocturna es de obligado cumplimiento. Pero también te ayudará aplicarla cada vez que puedas a lo largo del día, especialmente en cara, cuello, escote y manos, las zonas que con total probabilidad han estado más expuestas al sol y a las radiaciones.
– Líquidos y nutricosméticos. Son los que te ayudarán a restablecer el equilibrio hidrolipídico desde dentro. El resultado se reflejará en una piel brillante y fresca.
– Mejor duchas templadas o frías. El calor reseca y el agua caliente también. Por eso es mejor, siempre que puedas aguantarlo, tomar duchas tibias o directamente frías. Tampoco es hora de abusar de gel de baño o de los exfoliantes, que retiran los lípidos protectores del cuerpo.
Recuerda que la frecuencia recomendada para exfoliar la piel depende de tu tipo de piel: cada quince días es suficiente en las pieles secas y sensibles, una vez a la semana en una piel normal, y dos veces a la semana en pieles grasas
– Aprovecha la noche para beneficiar a tu piel con todas las propiedades de los cosméticos. Durante la noche la piel se repara a mayor velocidad que durante el día. Ponerse cremas con vitamina E, muy antioxidante, es una buena opción para acelerar el proceso de reparación.
– Aloe Vera. Los productos que contienen extractos de esta planta ayudan a refrescar, reparar y sanar la piel quemada por el sol.


