El aspecto del cabello y de las uñas dice mucho sobre nuestra salud general. Cuando están fuertes, brillantes y cuidados reflejan equilibrio interno; en cambio, la fragilidad, el quiebre o la falta de crecimiento suelen ser señales de que el organismo necesita un refuerzo nutricional.
Fortalecer estas zonas no solo mejora nuestra imagen, también ayuda a impulsar las defensas del cuerpo. Y es que ciertos minerales cumplen un papel clave tanto en la salud capilar como en la de las uñas.
Zinc: el mineral del crecimiento y el brillo
El zinc es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y su déficit puede reflejarse rápidamente en el pelo y en las uñas: crecimiento más lento, pérdida de grosor, falta de brillo, quiebre fácil o aparición de manchas blancas en las uñas.
👉 Alimentos ricos en zinc: carne, pescado, quesos curados, huevos, legumbres y verduras de hoja verde.
Hierro: fortaleza desde el interior
La falta de hierro debilita el cabello y las uñas, haciéndolos más frágiles, además de disminuir la resistencia frente a infecciones. Reforzar la dieta con este mineral es clave para mantenerlos fuertes y saludables.
👉 Alimentos ricos en hierro: carne roja, moluscos, semillas (especialmente sésamo), frutos secos como el pistacho, así como la morcilla, el paté o los orejones.
Espirulina: fuerza y vitalidad para tu melena
Este superalimento marino es un aliado excepcional para aportar vigor al cabello. Añadir espirulina en polvo a zumos, batidos o incluso mascarillas capilares contribuye a restaurar la queratina natural del pelo, devolviéndole resistencia y flexibilidad.
Su gran ventaja es que se adapta a todos los tipos de cabello: regula el exceso de grasa en el cuero cabelludo y repara las melenas secas, frágiles o dañadas.
Reforzar uñas y cabello desde la alimentación y con el apoyo de superalimentos como la espirulina es una forma sencilla y natural de cuidar tu belleza… ¡y tu salud al mismo tiempo!

