TODO SOBRE EL FACTOR DE PROTECCIÓN SOLAR

Cada protector solar tiene un SPF, es decir, su factor de protección solar (Solar Protection Factor). Aún en pieles muy morenas, no se recomienda usar un spf inferior a 10, pero ¿Qué significan exactamente estos números?

El factor de protección SPF indica el factor de protección adicional a tu resistencia al sol que dicho cosmético te está proporcionando, es decir, cuánto tiempo te está protegiendo frente a los daños del sol.

Por ejemplo, si por tu tipo de piel puedes estar 10 minutos al sol sin que ésta se dañe, un factor SPF10 te ofrece 10 veces dicha protección: 10 minutos x 10 = 100 minutos.
Y si te aplicas un cosmético con SPF30, podrías estar 300 minutos, es decir, 5 horas (10 minutos x 30).

Por lo tanto, en contra de lo que muchas personas creen, usar un producto SPF30 no te está protegiendo menos en el momento que un producto de SPF50, pero tendrás que reaplicártelo más veces ya que el tiempo de protección es menor.

La protección que te ofrece el SPF está medida “en laboratorio”. Eso quiere decir que siempre es mejor “que sobre antes que falte”, por lo que no apures la protección teórica que te ofrece el SPF eligiendo un SPF demasiado bajo para ti o alargando la exposición al sol.

¿Qué ocurre con los productos que aseguran un factor de protección SPF100? La protección máxima descrita en dermofarmacia es 50+. Cuando un cosmético tiene un SPF100, se trata de un producto con filtro químico 50+ al que se le añaden filtros solares físicos. Los filtros físicos actúan a modo de pantalla reflejando la luz. Ejemplos de filtros físicos son el óxido de zinc y de hierro, dióxido de titanio…

La duración una vez abierto de un protector solar es de 1 año. Si piensas recuperar aquellos solares que no acabaste el año pasado, lo sentimos, ya no tienen protección, es necesario renovarlos cada año.
No obstante, puedes aprovechar lo que te haya sobrado al terminar el verano como un hidratante en lugar de tirarlos.

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