La piel seca suele necesitar una hidratación extra con el cambio de estación. El frío del invierno provoca más sequedad y, con la subida de las temperaturas, aparecen en las pieles delicadas problemas como rosácea o dermatitis atópica.
La cola de caballo* es una infusión rica en minerales que participan en la síntesis de colágeno y elastina, por lo que ayuda a conseguir una piel más firme. También contiene silicio, que reestructura los tejidos.
Esta planta es muy conocida por su alto poder diurético y remineralizante. También posee propiedades depurativas, antiinflamatorias y cicatrizantes.
Combate con eficacia la retención de líquidos y la acumulación de toxinas, y es muy recomendable si tienes estrías, las uñas se te rompen fácilmente o sufres flacidez.
Además, por su riqueza en sales minerales, alivia la astenia y la debilidad. Está indicada en caso de anemia, convalecencia e inapetencia.
En aplicación externa, resulta ser un buen protector cutáneo. La cola de caballo actúa como un potente regenerador, razón por la que acelera la cicatrización de heridas.
En el cuero cabelludo combate la caspa y frena la caída del cabello.
Y, combinada con aciano, reduce las bolsas de los ojos.
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Otra planta que puede facilitar el cuidado de la piel es la manzanilla. Tiene un efecto calmante y antiinflamatorio tanto si se toma en infusión (para tratar el problema de manera interna) como si se aplica externamente.
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*Evita su consumo si sigues un tratamiento con litio o eres diabético.

