Lucir unas piernas ligeras, bonitas y saludables no depende solo de la genética. Nuestros hábitos diarios tienen mucho que ver con su bienestar y con la correcta circulación sanguínea.
A continuación, te cuento cuáles son los principales enemigos de unas piernas sanas para que puedas evitarlos:
• Sedentarismo: la falta de movimiento dificulta la circulación y favorece la sensación de pesadez.
• Dieta rica en grasas animales: puede afectar la salud vascular y contribuir a la aparición de varices.
• Exceso de azúcar: además de ser perjudicial para la piel, altera el equilibrio circulatorio.
• Abuso del café y del té: su efecto diurético y estimulante puede provocar deshidratación y sensación de piernas cansadas.
• Demasiada sal: favorece la retención de líquidos, lo que genera hinchazón y malestar.
• Tabaco: reduce el flujo sanguíneo y deteriora la elasticidad de los vasos.
• Exceso de calor directo: evita el sol prolongado, la cera caliente, los baños muy calientes o las saunas, ya que el calor dilata las venas.
• Zapatos inadecuados: los modelos muy ajustados, puntiagudos o que oprimen el tobillo pueden entorpecer la circulación.
• Ropa demasiado ceñida: sobre todo si oprime el abdomen, las piernas o los muslos.
• Posturas incorrectas: cruzar las piernas durante mucho tiempo o permanecer sentado sin moverse afecta el retorno venoso.
• Estreñimiento: dificulta la circulación y agrava la pesadez en las piernas.
• Sobrepeso: los kilos de más aumentan la presión sobre las venas y dificultan la circulación sanguínea.
Pequeños cambios en el día a día —como moverte con frecuencia, beber suficiente agua, cuidar tu alimentación y usar calzado cómodo— pueden marcar una gran diferencia. ¡Tus piernas te lo agradecerán! 💚
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