La exfoliación es un gesto sencillo que marca la diferencia en tu rutina de belleza. Este ritual elimina las células muertas, deja la piel más lisa y suave al instante y, además, potencia un bronceado más uniforme y luminoso.
Lo mejor de todo es que no necesitas productos sofisticados: puedes preparar exfoliantes caseros con harinas naturales que se adaptan a cada tipo de piel.
Exfoliantes naturales según tu piel
🌿 Harina de avena
Ideal para pieles sensibles, secas o irritadas. Su textura suave respeta la epidermis y ayuda a calmar la descamación. Si la mezclas con agua de hamamelis, potenciarás su acción reparadora y calmante.
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🌿 Harina de maíz
Perfecta para aportar hidratación y suavidad. Combínala con miel y agua de rosas o con aceite de caléndula: tu piel quedará nutrida y radiante.
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🌿 Harina de arroz
Tu aliada contra las manchas solares. Tiene un alto poder despigmentante y, si la mezclas con zumo de limón o infusión de regaliz, ilumina y rejuvenece el cutis.
💡 Consejo extra: la harina de maíz, además, contiene betacarotenos, que ayudan a mejorar y prolongar tu bronceado.
Renueva tu piel también desde el interior
La exfoliación externa es clave, pero no olvides que la piel también se regenera desde dentro. El proceso natural de renovación celular dura entre 28 y 45 días y puede ralentizarse por factores como la edad, la exposición solar o la contaminación. El resultado: una piel más áspera y apagada.
Para potenciar esa renovación desde el interior, incluye en tu dieta nutrientes esenciales como:
🥗 Ácido fólico
Contribuye al crecimiento y la regeneración de piel, cabello y uñas. Lo encuentras en verduras de hoja verde, huevo, chufa, semillas (especialmente pipas) y frutos secos.
🐟 Zinc
Es clave en la regeneración y cicatrización cutánea. Abunda en la carne magra, pescado, marisco, moluscos y legumbres.
Un ritual completo de belleza natural
Exfoliar la piel con ingredientes sencillos y nutrirla desde dentro es la mejor combinación para mantenerla suave, luminosa y joven por más tiempo.
Recuerda: constancia, ingredientes naturales y una buena hidratación son la base para que tu piel brille con luz propia.

